¿Reforma diplomatica?

¿Reforma diplómatica?

¿Es posible hablar de ello? Pues, no lo sabría explicar si es que no tuviera los suficientes contextos y acontecimientos para establecer semejante cosa. Imaginemosnos que los embajadores quieran volver a reiniciar la diplomacia no como una clientelia politica para asegurar la educación de sus hijos en el extranjero y utilizar a la institución como una agencia de Turismo, sino como una verdadera institución que vele por los intereses del país en el ambito internacional, y hoy una persona ya no puede hablar de diplomacia a nivel regional, sino que quien no habla de una diplomacia global, pues en los términos de los precursores de la globalización: No eres parte de este mundo.

Se que mis reclamos son aburridos y que no caeran en mucho tiempo en buenos oidos. He escuchado la existencia de diferentes sectas que dicen que en nuestro país acabará la corrupción; la de los optimistas dicen que la corrupción se habrá extinguido para el año 2564, aunque la secta de los pesimistas aboga por un Imperio Corrupcionista-Estatista de 1000 años, al estilo Reich, Hugo Chavez y quizás de los Pesados.

Abarcar esta reforma requiere de personas, tanto de adentro de la institución como afuera de la misma, se requiere voces fuertes, pero más que voces fuertes, se requiere “cabezas pensantes, aqui y allá” sugeria Mujica, pues recordemos que voces sin razones son gritos sin ecos. Goethe advertia que lo que más gritamos siempre es lo que menos entendemos. Hoy, me gustaría no darle la razón a este hombre y creer que la razón, la cultura y los hombres puedan juntarse y formar una reforma digna de quedarse en los libros de Historia. Pisarle el poncho a la Reforma de Cordoba, cuyos vientos revolucionarios siguen vgentes hasta hoy.

No hace falta ennumerar las grandes deficiencias de esta diplomacia actual: conformista, que dice recuperar soberanía nacional, mientras que compatriotas nuestros pasan penurias en Europa, apoyan a gobiernos dictatoriales, siguen ideas muertas e intentan por todos los medios de querer implantar un sistema muerto.

La crisis pasada olimos el cadaver del capitalismo, advirtió Santiago Becerra, y aquí nosotros olemos el ambiente de un gobierno muerto, que en vez de intentar de darle vida se convierten en los propios buitres, quienes hambrientos de poder, arrancan y despelleja lo que queda de Juan Pueblo.

Ojalá mis amigos me escuchen, aunque pierda fé que estaré con ustedes en las filas de embajadores, pues surgen nuevos desafíos, no perderé esa fé que siempre tuve que algun día, las profecías de Bill Gates se cumplirá: Los intelectuales heredaremos la tierra.

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