ormuz y ariman

debate cerebral

 

ormuz y ariman

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Hoy amaneció como todo los días con el sol saliendo por un lado y las estrellas escondiéndose en el cielo como si tuvieran vergüenza de su hermano mayor. Parecería que sería un día común y silvestre en el cual nada sería fuera del casillero normal. Me equivoqué muy grande. Hoy será un día en el cual la parte de mi cerebro encargada de las sorpresas se despertó y la parte de mi cerebro la cual es encargada de hacer críticas y soluciones también despertó. Un debate mental surgió en mi cerebro cuando estaba yendo a mi trabajo debido a las noticias que venía escuchando en los últimos días.

 

Primeramente y antes que nada, Ormuz (parte de mi cerebro quien es encargado de pensar crítica y positivamente incentivando la construcción de un mundo mejor) se dio cuenta cuan equivocado estaba al pensar que los jóvenes de hoy son muchos mejores que las anteriores generaciones de educados salidos de las aulas dictatoriales con una formación mediocre que tiene por rotulo “La Reforma Educativa”. Ormuz se acordó de los 1.491 aplazados que hubo durante las pruebas para las becas de Itaipu que luego se complementó con mis apuntes de la facultad la cual dice que hay un espacio para debatir y otro para divertirse. Decía que estaba intentando comprender “…como es que los jóvenes de hoy quienes envían casi 4.000 mensajes de texto por día, tuitean 8.000 mini-blogs por minuto, feisbuquean 14.000 mensajes por minutos no saben la diferencia entre un adjetivo calificativo, un adverbio y un sustantivo común…”; sin perder ni mediar más tiempo sale Ariman (parte de mi cerebro quien es encargado de llenar mi cabeza de pesimismo y critica destructiva incentivando la anarquía personal) quien contrarresta las palabras de Ormuz diciendo que los jóvenes en realidad nunca hicieron un gran esfuerzo por querer ganarse esas becas y ni siquiera estudiar y lo mismo ocurría con la facultad. “Son simplemente obligaciones que les impone el Estado a los jóvenes. En realidad ellos no quieren estudiar, estaban muy felices en su ignorancia hasta que descubrieron que era más que suficiente saber sumar, restar, multiplicar y dividir, leer a medias. Pero sucede que la corrupción necesita sirvientes por tanto obligarlos a ir al colegio avala un Estado de Derecho que respeta los mandatos superiores de la ONU. No se necesita incentivar la educación se necesita incentivar a dejar la educación para unos pocos y nada más”.

Se inició un debate en mi cabeza, la cual transcribo fielmente de acuerdo a las partes participantes.

Ariman: Vamos, lo único que debes admitir es que los jóvenes de hoy en día no quieren estudiar, se conforman con el mundo globalizado que tenemos y creen por ende que están más que preparados para enfrentar a la vida. Y dejalos que tienen razón, mientras menos seamos mejor.

Ormuz: Tus razonamientos como siempre equivocados se demuestra en la falta de humanismo que surge dentro tuyo. Por supuesto que los jóvenes se interesan en sus estudios y están deseosos de un mundo mejor. Mientras más jóvenes estudien significan más cabezas preparadas.

A: *risas descontroladas* como siempre eres ingenuo. Demostraré que estas equivocado con las universidades. ¿Crees que estas facultades están bien organizadas e incentivan el estudio, debate y buen llevar con los alumnos?

O: Lo creo firmemente y eso lo demuestra las diferentes actividades que hacen los jóvenes a partir de sucesos como la huelga de pasajeros incentivados por un universitario, la salida de periódicos universitarios y la creciente demanda de los jóvenes a las inserciones laborales con paga de titulo.

A: Deja de ser idiota, las universidades de ambas partes –públicas y privadas-  no incentivan y ni siquiera dejan espacio a los jóvenes. Ahora se aglutinan buscando que la UNA les regale un titulo (el más barato es el de abogado) o formando filas en esas universidades privaduchas que venden al mejor postor los títulos. En cuanto nuestro amo (Nelson) fue a esa facultad privada suya vi miles de jóvenes que formaban filas para pagar algo. ¿Qué? Su ¡titulo!, y no digas que no por que algunos son unas maquinas de decir burradas que preparan su tesis. Y estas son tan decepcionantes como abortar el día del niño. Esa es la gran diferencia: en las publicas regalan títulos y en las privadas las compras. Asi de simple.

O: Omitiré tus comentarios porque eso se destruye simplemente con el hecho de que los jóvenes cada día luchan por su educación explotándose a si mismos con trabajos a deshoras, sueldos miserables y otras atrocidades humanas. Quieren salir adelante, lo sé y lo comparto. Tus ideas de querer censurar la educación son casi ridículas.

A: Dime ridículo si quieres, pero donde la educación es limitada-o censurada como dices- salen los mejores de los mejores. Harvard,Princenton, Oxford y otras univesidades son “elitistas” por que ahí van los que estudian. Los jesuitas son “elitistas” por que escogen limitadamente pero son la organización mejor estructurada a nivel de religiones en el mundo; Las mejores empresas del mundo son limitadas entonces no me queda nada más que agregar que la “censurada educación” produce mejores resultados. (O. calla y cuando dice algo le responde) Y para más, la mejor generación de jóvenes del Paraguay salió en la generación del ‘900 –Cecilio Baez, Blás Garay, Ignacio Pane, Juan O’Leary- y ¿Cuál fue el secreto? Eran pocos los que estudiaban. ¿Alguna otra cosa? Te digo que la educación si no es exclusivamente de unos pocos seguirá en decadencia. La educación no es para el populacho que lee porno, futbol y horóscopo; es para quienes piensan rebatir la filosofía de Kuhn, abrir nuevas perspectivas antropológicas, buscar modelos constitucionales mejores y fortalecer la investigación agrícola.

O: Me quedo mudo, pero no me respondes aún de donde quitan los vocabularios que usan –dijo frustrado y curioso-.

A: Pensandolo bien no es difícil, recuerda que los jóvenes por cada 10 palabras usan “boluo”, para hipérboles usan el prefijo “re” –regenial, repurete, requetepurete-, lo cual se acentúa con las importaciones de las telenovelas latinoamericanas que incluyen “wakala”, “ijole”, “no va ser”, “andá” y otros. También con la ayuda de diaruchos se combinan haciendo un jopará innecesario que ocasiona un choque de lenguas que destruye todo, además de crear nuevos: canas, polibandi, matasanos, chongo, pique y otros y así siguen. Quitan de todos los lugares pero menos de donde deberían. Por ello: Mejor le cortamos la lengua, que sean analfabetos y que se dejen de romper que quieren estudiar.

(N interviene)

Chicos, dejen de discutirse. Aunque ambos tienen razón en algo, hacemos lo que podemos. Luchamos contra corriente para sacar adelante lo poco que tenemos.

A: Amo, vuestras excusas no parecen buenas. ¿Ha estado viendo “La Rosa de Guadalupe” o “Maria la del barrio soy”?

N: Si –respondo disgustado-.

O: Recomendamos que lea un libro para resaciar vuestro vocabulario, y espero lo tome.

Y lo tomé. Hoy estoy leyendo “Un mundo feliz” de Aldo Huxley. Aunque ese debate de locos me dejo pensando.

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